jueves, 31 de marzo de 2011

Creo que mucho más que el dolor, la felicidad pide ser compartida. Hay en ella un impulso generoso que reclama la presencia del otro, un depositario de la alegría cuando ésta nos desborda como el champagne de celebración desborda la copa que sirve una mano feliz.

Vlady Kociancich - La octava maravilla