Le explicaba ahora Manuel a su mujer que el adulterio estaba castigado en algunas culturas con la muerte. «¿Y sabes por qué?», añadía, «en parte porque los individuos encargan al Estado la defensa de aquello que son incapaces de defender por sí mismos, pero en parte porque existe la sospecha (te diré que bien fundamentada) de que el adulterio abre puertas por las que se alcanzan lugares turbulentos, desde los que se organiza la subversión contra lo establecido».
Juan José Millás - Laura y Julio
lunes, 8 de octubre de 2012
lunes, 1 de octubre de 2012
Menos le gustó aún lo que les esperaba a la entrada del pueblo, donde les dejó el guía mientras iba en busca de instrucciones. La suciedad, lo primero; las pilas de basura, el polvo, los perros, las moscas. Su rostro se crispó en una mueca de disgusto. Llevóse el pañuelo a la nariz.
-Pero, ¿cómo pueden vivir así? - estalló con voz de indignada incredulidad. - No es posible.
Bernard se encogió de hombros filosóficamente.
Aldous Huxley - Un mundo feliz
Aldous Huxley - Un mundo feliz
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