lunes, 30 de mayo de 2011

La segunda fauna más abundante en la cárcel eran las ratas. Familiarizadas. Recorriendo por la noche los bultos de los sueños. ¿Qué carajo comían? Los sueños, decía el doctor Da Barca. Roen nuestros sueños. Las ratas se alimentan por igual del submundo y del sobremundo.

Manuel Rivas - El lápiz del carpintero

lunes, 23 de mayo de 2011

Como usted, muchas veces me he preguntado por qué reina el terror en la noche. Después de estar veinte años preguntándome lo mismo, ahora creo que los temores no nacen de la oscuridad sino que más bien son como las estrellas: siempre están ahí, sólo que oscurecidos por el resplandor del día.

Irvin Yalom - El día que Nietzsche lloró

lunes, 16 de mayo de 2011

Pasé unos cuantos días en busca de la adjetivación apropiada (la artista tenía un carácter susceptible), hasta que se me ocurrió imitarla.
Me refiero a la manía de poner un frenillo lingüístico a cada comentario. Un día lluvioso se convertía en como lluvioso; el peatón destrozado por un auto era como espantoso y la mejor película tenía algo como de sensacional.[...] Cuando descubrí que esa especie de enano deforme que brincaba vigorosamente en el idioma me tendía la mano, mi admiración ante los caprichos de la lengua no tuvo límites.

Vlady Kociancich - La octava maravilla

lunes, 9 de mayo de 2011

Ella empezó a hablar del esposo muerto, en tiempo presente, como si estuviera vivo, y Florentino Ariza supo en ese momento que también a ella le había llegado la hora de preguntarse con dignidad, con grandeza, con unos deseos incontenibles de vivir, qué hacer con el amor que se le había quedado sin dueño.

Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera

lunes, 2 de mayo de 2011

En cierta forma, decía el doctor Da Barca, el humano no es fruto de la perfección, sino de una enfermedad. El mutante del que procedemos tuvo que ponerse en pie por algún problema patológico. Se encontraba en clara inferioridad frente a sus predecesores cuadrúpedos. No hablemos ya de la pérdida del rabo y del pelo. Desde el punto de vista biológico, era una calamidad. Yo creo que la risa la inventó el chimpancé la primera vez que se encontró en aquel escenario con el Homo erectus. Imaginaos. Un tipo ergido, sin rabo y medio pelado.

Manuel Rivas - El lápiz del carpintero