No podían adivinar que esas mismas perlas pertenecerían después a María Estuardo y que Elizabeth de Inglaterra se las robaría a su desgraciada rival cuando le troncharon la cabeza. Esos detalles, de haberlos conocido ellos, hubieran realzado algo la charla insulsa, pero la cronología limita las conversaciones.
Manuel Mujica Láinez - Bomarzo
lunes, 26 de diciembre de 2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
[...]y ahora las dos escenas se superponen y complementan en mi memoria, por virtud de esas decoraciones distintas y análogas, como indicándome que en el Renacimiento hasta los sucesos abominables, si no se justifican en sí mismos, por lo menos se metamorfosean y embellecen estéticamente, como parte de la cresta de una gran ola triunfal que cubre todos los actos y amalgama en su promiscuidad lujosa a lo culpable con lo glorificador.
Manuel Mujica Láinez - Bomarzo
Manuel Mujica Láinez - Bomarzo
martes, 4 de octubre de 2011
Diré una profecía antes de irme.
Cuando los curas les dan importancia
a las palabras más que a la sustancia;
cuando los cerveceros con la malta
mezclan el agua en cantidades altas;
o cuando el caballero de linaje
enseña al sastre a fabricarle el traje;
y no queman herejes en la hoguera
sino a los que andan tras de las rameras;
cuando haya siempre justicia en la corte,
no haya escuderos ni caballeros pobres;
cuando en la multitud no haya rateros,
cuente a la vista el oro el usurero,
ya no haya más calumnias en las bocas
y alcen iglesias rufianes y locas,
por entonces el gran reino de Albión
vendrá a dar en enorme confusión.
Tiempo vendrá, quien viva lo verá
en que con los pies se caminará.
Es profecía que hará Merlín, el mago.
Como vivo antes que él, yo no la hago.
----------------
I'll speak a prophecy ere I go:
When priests are more in word than matter;
When brewers mar their malt with water,
When nobles are their tailors' tutors;
No heretisc burn'd, but wenches' suitors;
When every case in law is right;
No squire in debt, nor poor knight;
When slanders do not live in tongues;
Nor cutpurses come not to throngs;
When usurers tell their gold i'the field;
And bawds and whores do churches build;
Then shall the realm of Albion
Come to great confusion:
Then comes the time, who lives to see't,
That going shall be us'd with feet.
This porphecy Merlin shall make; for I live before his time.
William Shakespeare - Rey Lear (Acto tercero, escena segunda)
Cuando los curas les dan importancia
a las palabras más que a la sustancia;
cuando los cerveceros con la malta
mezclan el agua en cantidades altas;
o cuando el caballero de linaje
enseña al sastre a fabricarle el traje;
y no queman herejes en la hoguera
sino a los que andan tras de las rameras;
cuando haya siempre justicia en la corte,
no haya escuderos ni caballeros pobres;
cuando en la multitud no haya rateros,
cuente a la vista el oro el usurero,
ya no haya más calumnias en las bocas
y alcen iglesias rufianes y locas,
por entonces el gran reino de Albión
vendrá a dar en enorme confusión.
Tiempo vendrá, quien viva lo verá
en que con los pies se caminará.
Es profecía que hará Merlín, el mago.
Como vivo antes que él, yo no la hago.
----------------
I'll speak a prophecy ere I go:
When priests are more in word than matter;
When brewers mar their malt with water,
When nobles are their tailors' tutors;
No heretisc burn'd, but wenches' suitors;
When every case in law is right;
No squire in debt, nor poor knight;
When slanders do not live in tongues;
Nor cutpurses come not to throngs;
When usurers tell their gold i'the field;
And bawds and whores do churches build;
Then shall the realm of Albion
Come to great confusion:
Then comes the time, who lives to see't,
That going shall be us'd with feet.
This porphecy Merlin shall make; for I live before his time.
William Shakespeare - Rey Lear (Acto tercero, escena segunda)
lunes, 26 de septiembre de 2011
Me atisbaba en el espejo que había en la cámara de mi abuela, en Roma, y me veía flotar, desmedrado, enclenque, en esa luz verdosa que titubeaba en las habitaciones del lúgubre palacio, color de los tapices, color de los muebles, de los retratos y de las panoplias, una neblina irreal desgarrada en jirones transparentes, que no era de aquel tiempo sino procedía de la Edad Media, y había quedado ondulando en los aposentos en cuyos rincones se estancaba, sin lograr salir de su encierro glacial, y que nos envolvía e impregnaba a viejos y a jóvenes, contagiándonos una rara lividez.
Manuel Mujica Láinez - Bomarzo
Manuel Mujica Láinez - Bomarzo
lunes, 19 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
La vida en la ciudad es una sucesión de actos de fe y el amanecer es uno de ellos. Suena el despertador del vecino, el portero empieza a baldear el patio, circulan otra vez los colectivos, se desliza el diario bajo la puerta. Y estaba oscuro y ahora hay claridad.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
Vlady Kociancich - La octava maravilla
lunes, 1 de agosto de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
viernes, 15 de julio de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
Entre París y Francfort, no hice otra cosa que rezar que fuera cierto el lugar común de la eficiencia germana. De tanto en tanto, Fiumincino se me aparecía, bello y terrible como Lucifer, para recordarme la maldad de que es capaz un aeropuerto cuando se viaja con apuro. A manera de cruz, yo empuñaba el folleto de Lufthansa.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
Vlady Kociancich - La octava maravilla
lunes, 4 de julio de 2011
Ese era el estado de sus vidas en la época del arpa. Habían quedado atrás las casualidades deliciosas de que ella entrara mientras él se bañaba, y a pesar de los pleitos, de las berenjenas venenosas, y a pesar de las hermanas dementes y de la madre que las parió, él tenía todavía bastante amor para pedirle que lo jabonara. Ella empezaba a hacerlo con las migajas de amor que todavía le sobraban de Europa, y ambos se iban dejando traicionar por los recuerdos, ablandándose sin quererlo, queriéndose sin decirlo, y terminaban muriéndose de amor por el suelo [...].
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
lunes, 27 de junio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
-[...]Sin embargo, nosotros, los rusos, tenemos tambièn necesidad de dinero -agregué-, y por consiguiente nos alegramos sobremanera de que existan medios como, por ejemplo, la ruleta, merced a los cuales se puede uno enriquecer de pronto, en un par de horas, sin tomarse ningún trabajo. Esto nos seduce mucho; ¡pero como jugamos a lo que salga, sin tomarnos ningún trabajo, perdemos!
-Eso, hasta cierto punto, es verdad -observó satisfecho el francés.
-No, eso no es verdad. Y debería sentirse avergonzado de hablar así de su patria -dijo el general, con un tono severo e imponente.
-¡Qué me dice usted! -le respondí-. Aún no se sabe qué es peor: ¡si el escándalo ruso o el modo alemán de acumular fortuna mediante un trabajo honrado!
Fedor Dostoyevski - El jugador
-Eso, hasta cierto punto, es verdad -observó satisfecho el francés.
-No, eso no es verdad. Y debería sentirse avergonzado de hablar así de su patria -dijo el general, con un tono severo e imponente.
-¡Qué me dice usted! -le respondí-. Aún no se sabe qué es peor: ¡si el escándalo ruso o el modo alemán de acumular fortuna mediante un trabajo honrado!
Fedor Dostoyevski - El jugador
lunes, 13 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
Sólo ellas sabían cuánto pesaba el hombre que amaban con locura, y que quizás las amara, pero al que habían tenido que seguir criando hasta el último suspiro, dándole de mamar, cambiándole los pañales embarrados, distrayéndolo con engañifas de madre para aliviarle el terror de salir por las mañanas a verle la cara a la realidad. Y sin embargo, cuando lo veían salir de la casa instigado por ellas mismas a tragarse el mundo, entonces eran ellas las que se quedaban con el terror de que el hombre no volviera nunca. Eso era la vida. El amor, si lo había, era una cosa aparte: otra vida.
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
lunes, 30 de mayo de 2011
La segunda fauna más abundante en la cárcel eran las ratas. Familiarizadas. Recorriendo por la noche los bultos de los sueños. ¿Qué carajo comían? Los sueños, decía el doctor Da Barca. Roen nuestros sueños. Las ratas se alimentan por igual del submundo y del sobremundo.
Manuel Rivas - El lápiz del carpintero
Manuel Rivas - El lápiz del carpintero
lunes, 23 de mayo de 2011
Como usted, muchas veces me he preguntado por qué reina el terror en la noche. Después de estar veinte años preguntándome lo mismo, ahora creo que los temores no nacen de la oscuridad sino que más bien son como las estrellas: siempre están ahí, sólo que oscurecidos por el resplandor del día.
Irvin Yalom - El día que Nietzsche lloró
Irvin Yalom - El día que Nietzsche lloró
lunes, 16 de mayo de 2011
Pasé unos cuantos días en busca de la adjetivación apropiada (la artista tenía un carácter susceptible), hasta que se me ocurrió imitarla.
Me refiero a la manía de poner un frenillo lingüístico a cada comentario. Un día lluvioso se convertía en como lluvioso; el peatón destrozado por un auto era como espantoso y la mejor película tenía algo como de sensacional.[...] Cuando descubrí que esa especie de enano deforme que brincaba vigorosamente en el idioma me tendía la mano, mi admiración ante los caprichos de la lengua no tuvo límites.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
Me refiero a la manía de poner un frenillo lingüístico a cada comentario. Un día lluvioso se convertía en como lluvioso; el peatón destrozado por un auto era como espantoso y la mejor película tenía algo como de sensacional.[...] Cuando descubrí que esa especie de enano deforme que brincaba vigorosamente en el idioma me tendía la mano, mi admiración ante los caprichos de la lengua no tuvo límites.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
lunes, 9 de mayo de 2011
Ella empezó a hablar del esposo muerto, en tiempo presente, como si estuviera vivo, y Florentino Ariza supo en ese momento que también a ella le había llegado la hora de preguntarse con dignidad, con grandeza, con unos deseos incontenibles de vivir, qué hacer con el amor que se le había quedado sin dueño.
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
lunes, 2 de mayo de 2011
En cierta forma, decía el doctor Da Barca, el humano no es fruto de la perfección, sino de una enfermedad. El mutante del que procedemos tuvo que ponerse en pie por algún problema patológico. Se encontraba en clara inferioridad frente a sus predecesores cuadrúpedos. No hablemos ya de la pérdida del rabo y del pelo. Desde el punto de vista biológico, era una calamidad. Yo creo que la risa la inventó el chimpancé la primera vez que se encontró en aquel escenario con el Homo erectus. Imaginaos. Un tipo ergido, sin rabo y medio pelado.
Manuel Rivas - El lápiz del carpintero
Manuel Rivas - El lápiz del carpintero
lunes, 25 de abril de 2011
Nosotros los escépticos también tenemos enemigos, tenemos a un Satanás que socava nuestras dudas y planta la semilla de la fe en los resquicios más taimados. De ese modo, matamos a los dioses, pero santificamos a quienes los reemplazan: profesores, artistas, mujeres hermosas.
Irvin Yalom - El día que Nietzsche lloró
Irvin Yalom - El día que Nietzsche lloró
lunes, 18 de abril de 2011
Los albañiles, los pintores, los plomeros, los yeseros, los carpinteros y yo, estábamos estrechamente unidos por nuestra fe en la comunicación humana. Apenas Victoria salía y me dejaba vigilándolos, ellos saltaban del andamio, yo me escurría del escritorio, y nos abandonábamos a la conversación.
Hablábamos de todo, mientras tomábamos mate para reponer fuerzas. La "refacción" como llamaba a esas ruinas siempre frescas el maestro mayor de obras, subalterno inmediato de Victoria, comenzó en marzo con un análisis de la política nacional y concluyó en el mes de mayo del año siguiente, cuando ya estábamos tan adelantados en el terreno de la confidencia, que yo me despertaba preguntándome si el Cacho se habría animado a proponer la separación a la Gorda, si la nena de Ramón había aprobado el examen de ingreso al banco, si Varela llegaría lúcido o sujetándose de las paredes.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
Hablábamos de todo, mientras tomábamos mate para reponer fuerzas. La "refacción" como llamaba a esas ruinas siempre frescas el maestro mayor de obras, subalterno inmediato de Victoria, comenzó en marzo con un análisis de la política nacional y concluyó en el mes de mayo del año siguiente, cuando ya estábamos tan adelantados en el terreno de la confidencia, que yo me despertaba preguntándome si el Cacho se habría animado a proponer la separación a la Gorda, si la nena de Ramón había aprobado el examen de ingreso al banco, si Varela llegaría lúcido o sujetándose de las paredes.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
lunes, 11 de abril de 2011
Era un marido perfecto: nunca recogía nada del suelo, ni apagaba la luz, ni cerraba una puerta. En la oscuridad de la mañana, cuando faltaba un botón en la ropa, ella le oía decir: «uno necesitaría dos esposas, una para quererla y otra para que le pegue los botones».
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera
viernes, 8 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
jueves, 31 de marzo de 2011
Creo que mucho más que el dolor, la felicidad pide ser compartida. Hay en ella un impulso generoso que reclama la presencia del otro, un depositario de la alegría cuando ésta nos desborda como el champagne de celebración desborda la copa que sirve una mano feliz.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
Vlady Kociancich - La octava maravilla
jueves, 20 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Dios existía y punto, nos gustara o no, creyéramos en él o no. Jesús era un hombre y era su hijo, y otra vez punto. El ejemplo que me dio era abrumador. Imagínese por un momento, me dijo, que yo no fuera yo. Imagínese que yo fuera, digamos, Einstein. Usted me pregunta por la forma del Universo y yo le contesto que es, en términos generales, curvo, ilimitado pero no infinito, que su curvatura puede dibujarse como una montura inglesa, una montura de caballo. Usted me pide que se lo dibuje. Se lo dibujo. Usted me pregunta con estupor cómo lo sé. Yo le contesto que no importa cómo lo sé, que el Universo es así. ¿Sabe lo que pensaría usted? Usted pensaría que no entiende una palabra de física cósmica pero que yo debo tener razón. Le achacaría el misterio a su pobre cabeza convencional, no al Universo ni a mí. Bueno, con Dios sucede algo parecido.
Abelardo Castillo - El Evangelio según Van Hutten
Abelardo Castillo - El Evangelio según Van Hutten
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