La vida en la ciudad es una sucesión de actos de fe y el amanecer es uno de ellos. Suena el despertador del vecino, el portero empieza a baldear el patio, circulan otra vez los colectivos, se desliza el diario bajo la puerta. Y estaba oscuro y ahora hay claridad.
Vlady Kociancich - La octava maravilla
lunes, 8 de agosto de 2011
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