viernes, 26 de noviembre de 2010

Si algún día se escribe la historia de ese hombre, los que la lean y tengan un poco de sangre fría, se dirán: Era grande, porque para alcanzar a concretar sus ideales sólo utilizaba los medios al alcance de cualquier charlatán. Y lo que a nosotros nos parece novelesco, e inquietante, no es más que la zozobra de los espíritus débiles y mediocres, que sólo creen en el éxito cuando los medios para alcanzarlo son complicados, misteriosos, y no simples.

Roberto Arlt - Los siete locos

domingo, 21 de noviembre de 2010

De pronto me pareció que la oscuridad del otoño iba a romper los cristales, a entrar en la habitación y que yo me moriría como ahogado en tinta.

Mijaíl Bulgákov - El Maestro y Margarita

jueves, 18 de noviembre de 2010

-No creo en el azar -dijo Van Hutten [...].- La gente llama azar a lo que no es sino una serie de causas secretas, que los antiguos nombran destino. Usted juega al ajedrez, me han dicho. Imagine lo que sentiría si fuera un caballo de ajedrez y pudiera preguntarse qué significa su posición actual en el tablero.

[...]

-Yo sí creo en el azar -dijo el doctor Golo la noche siguiente. [...].- Lo que la gente llama destino -dijo el doctor Golo- no es sino una hilera de disparates, que los antiguos llamaban misterio de la vida. Usted juega al ajedrez, lo he visto. Imagine qué sentiría si fuera un caballo de ajedrez y viniera yo y le pateara el tablero y usted pudiera preguntarse qué significa su posición actual debajo de la mesa

Abelardo Castillo - El Evangelio según Van Hutten

jueves, 4 de noviembre de 2010

-Es curioso que uno no puede estar sin encariñarse con algo... Es... como si la mente segregara sentimiento, sin parar...
-¿Vos creés?
-... lo mismo que el estómago segrega jugo para digerir.
-¿Te parece?
-Sí, como una canilla mal cerrada. Y esas gotas van cayendo sobre cualquier cosa, no se las puede atajar.

Manuel Puig - El beso de la mujer araña