Cuando los primeros cristianos se sintieron mal en las ciudades se fueron al desierto. Allí a su modo se construyeron la felicidad. Hoy, en cambio, la chusma de las ciudades ladra en los comités.
Roberto Arlt - Los siete locos
domingo, 26 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
-¿Esto? ¡Sencillísimo! - contestó-. Quien conozca bien la quinta dimensión puede ampliar cualquier local todo lo que quiera y sin ningún eesfuerzo, y además, le diré, estimada señora, que hasta unos límites incalculables. Yo, personalmente -siguió Koróviev-, he conocido a gente que no tenía ni la menor idea sobre la quinta dimensión, ni sobre nada, y que hacía verdaderos milagros en eso de agrandar sus viviendas. Por ejemplo, me han hablado de un ciudadano que recibió un piso de tres habitaciones y, sin conocer la quinta dimensión ni demás trucos, la convirtió en un piso de cuatro, dividiendo con un tabique una de las habitaciones.
Mijaíl Bulgákov - El Maestro y Margarita
Mijaíl Bulgákov - El Maestro y Margarita
domingo, 12 de diciembre de 2010
-[...] Stan no suele medir sus palabras. Si le oye decir que los dominicos son satánicos, los rabinos monos que cuentan palabras, el Vaticano un sepulcro blanqueado, usted mire hacia otra parte. Es raro que un filólogo tenga tanta pasión por los adjetivos monumentales [...]
Abelardo Castillo - El Evangelio según Van Hutten
Abelardo Castillo - El Evangelio según Van Hutten
lunes, 6 de diciembre de 2010
BERALDO.- Pues creo que él será más sabio que los médicos y que no les pedirá auxilio alguno.
ARGAN.- Si no apela a las medicinas, tanto peor para él.
BERALDO.- Tiene sus razones para no quererlas y afirmar que el tomarlas no es viable sino para la gente joven y robusta, capaz de soportar a la vez la enfermedad y los remedios, mientras él sólo posee fuerzas para resistir la enfermedad.
Molière - El enfermo imaginario
ARGAN.- Si no apela a las medicinas, tanto peor para él.
BERALDO.- Tiene sus razones para no quererlas y afirmar que el tomarlas no es viable sino para la gente joven y robusta, capaz de soportar a la vez la enfermedad y los remedios, mientras él sólo posee fuerzas para resistir la enfermedad.
Molière - El enfermo imaginario
viernes, 26 de noviembre de 2010
Si algún día se escribe la historia de ese hombre, los que la lean y tengan un poco de sangre fría, se dirán: Era grande, porque para alcanzar a concretar sus ideales sólo utilizaba los medios al alcance de cualquier charlatán. Y lo que a nosotros nos parece novelesco, e inquietante, no es más que la zozobra de los espíritus débiles y mediocres, que sólo creen en el éxito cuando los medios para alcanzarlo son complicados, misteriosos, y no simples.
Roberto Arlt - Los siete locos
Roberto Arlt - Los siete locos
domingo, 21 de noviembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
-No creo en el azar -dijo Van Hutten [...].- La gente llama azar a lo que no es sino una serie de causas secretas, que los antiguos nombran destino. Usted juega al ajedrez, me han dicho. Imagine lo que sentiría si fuera un caballo de ajedrez y pudiera preguntarse qué significa su posición actual en el tablero.
[...]
-Yo sí creo en el azar -dijo el doctor Golo la noche siguiente. [...].- Lo que la gente llama destino -dijo el doctor Golo- no es sino una hilera de disparates, que los antiguos llamaban misterio de la vida. Usted juega al ajedrez, lo he visto. Imagine qué sentiría si fuera un caballo de ajedrez y viniera yo y le pateara el tablero y usted pudiera preguntarse qué significa su posición actual debajo de la mesa
Abelardo Castillo - El Evangelio según Van Hutten
[...]
-Yo sí creo en el azar -dijo el doctor Golo la noche siguiente. [...].- Lo que la gente llama destino -dijo el doctor Golo- no es sino una hilera de disparates, que los antiguos llamaban misterio de la vida. Usted juega al ajedrez, lo he visto. Imagine qué sentiría si fuera un caballo de ajedrez y viniera yo y le pateara el tablero y usted pudiera preguntarse qué significa su posición actual debajo de la mesa
Abelardo Castillo - El Evangelio según Van Hutten
jueves, 4 de noviembre de 2010
-Es curioso que uno no puede estar sin encariñarse con algo... Es... como si la mente segregara sentimiento, sin parar...
-¿Vos creés?
-... lo mismo que el estómago segrega jugo para digerir.
-¿Te parece?
-Sí, como una canilla mal cerrada. Y esas gotas van cayendo sobre cualquier cosa, no se las puede atajar.
Manuel Puig - El beso de la mujer araña
-¿Vos creés?
-... lo mismo que el estómago segrega jugo para digerir.
-¿Te parece?
-Sí, como una canilla mal cerrada. Y esas gotas van cayendo sobre cualquier cosa, no se las puede atajar.
Manuel Puig - El beso de la mujer araña
martes, 26 de octubre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
domingo, 26 de septiembre de 2010
miércoles, 15 de septiembre de 2010
viernes, 10 de septiembre de 2010
viernes, 20 de agosto de 2010
-¿Sabe? Muchos llevamos un superhombre adentro. El superhombre es la voluntad en su máximo rendimiento, sobreponiéndose a todas las normas morales y ejecutando los actos más terribles, como un género de alegría ingenua.... algo así como el inocente juego de la crueldad.
Roberto Arlt - Los siete locos
Roberto Arlt - Los siete locos
domingo, 15 de agosto de 2010
Pero cualquier conflicto, un accidente callejero o una declaración de guerra, provocan la brutal intersección de planos diferentes, y un hombre que quizá es una eminencia del sánscrito o de la física de los quanta, se convierte en un pépère para el camillero que lo asiste en un accidente.
Julio Cortázar - Rayuela (capítulo 22)
Julio Cortázar - Rayuela (capítulo 22)
jueves, 12 de agosto de 2010
Por el valle y por la aldea el hambre -solapada e inclemente- flagelaba a las gentes de las cosas, de las chozas y de los huasipungos. No era el hambre de los rebeldes que se dejan morir. Era el hambre de los esclavos que se deja matar saboreando la amargura de la impotencia. No era el hambre de los desocupados. Era el hambre que maldice en el trabajo agotador. No era el hambre con buenas perspectivas de futuro del avaro. Era el hambre generosa para engordar las trojes de la sierra.
Jorge Icaza - Huasipungo
Jorge Icaza - Huasipungo
martes, 10 de agosto de 2010
lunes, 26 de julio de 2010
-[...] Lo enorme es esto: La humanidad, las multitudes de las enormes tierras han perdido la religión. No me refiero a la católica. Me refiero a todo credo teológico. Entonces los hombres van a decir «¿Para qué queremos la vida...?» Nadie tendrá interés en conservar una existencia de carácter mecánico, porque la ciencia ha cercenado toda fe. Y en el momento que se produzca tal fenómeno, reaparecerá sobre la tierra una peste incurable... la peste del suicidio... ¿Se imagina usted un mundo de gentes furiosas, de cráneo seco, moviéndose en los subterráneos de las gigantescas ciudades y aullando a las paredes de cemento armado: «¿Qué han hecho de nuestro dios?...» ¿Y las muchachitas y las escolares organizando sociedades secretas para dedicarse al sport del suicidio?[...]
Roberto Arlt - Los siete locos
Roberto Arlt - Los siete locos
sábado, 24 de julio de 2010
martes, 20 de julio de 2010
Algunos se quejan del odio. Pero ésos ignoran que la indiferencia es más terrible que el odio. Porque el odio es como un fuego que quiere destruir, pero quiere destruir a quien considera alguien. El mismo hecho de que quiera destruirlo le hace al menos la justicia de reconocerle un valor. Pero la indiferencia no. La indiferencia es un hielo, un hielo que, mientras lo momifica, le perdona a vida, se la perdona nada más que para eso, para que usted se sienta momia, se sepa momia, en el frío y en la oscuridad de un sarcófago. La indiferencia lo convierte a usted en un cero, en esa nada de la serie aritmética, que no suma, ni resta, ni multiplica, ni divide, que no agrega ni quita y está fuera de todas las operaciones.
Marco Denevi - Rosaura a las diez
Marco Denevi - Rosaura a las diez
sábado, 17 de julio de 2010
Sesenta y ocho años... En Europa sería joven. En Europa hay que tener doscientos o trescientos o quinientos años para que a una la consideren vieja. Y entonces acarrean gentes en ómnibus especiales (lo he oído mencionar montones de veces) para mostrarles la casa antigua, y les explican que la casa es ojival o que en ella vivió un dramaturgo o un santo o un pirata o la favorita del rey. Y hasta escriben un folleto contando su historia; y si la favorita no vivió allí sino en la misma cuadra en una casa que ya no existe, no importa: la casa de Madame o de Mademoiselle será para siempre ésa, y la honrarán y la llenarán de muebles dudosos regalados por los vecinos y acaso encuentren dos o tres cartas insípidas de la cortesana que colocarán en una vitrina y que la gente vendrá a ver de lejos...
Manuel Mujica Lainez - La casa
Manuel Mujica Lainez - La casa
jueves, 15 de julio de 2010
A los diez años, una tarde de tíos y pontificantes homilías histórico-políticas a la sombra de unos paraísos, había manifestado tímidamente su primera reacción contra el tan hispanoítaloargentino «¡Se lo digo yo!», acompañado de un puñetazo rotundo que debía servir de ratificación iracunda. Glielo dico io! ¡Se lo digo yo, carajo! Ese yo, había alcanzado a pensar Oliveira, ¿qué valor probatorio tenía?
Julio Cortázar - Rayuela (capítulo 3)
Julio Cortázar - Rayuela (capítulo 3)
miércoles, 14 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
martes, 22 de junio de 2010
En una caída de tres metros el piso llega demasiado tarde y daría tiempo al público para llegar antes del accidente, que es lo que merece una ciudad como Buenos Aires, pues es descrédito para una metrópoli de canillitas y futbolistas que cualquier común accidentado los supere en agilidad y llegue siempre al lugar antes.
Macedonio Fernández - Papeles de Recienvenido
Macedonio Fernández - Papeles de Recienvenido
jueves, 17 de junio de 2010
martes, 15 de junio de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
A partir de ese momento puse todo de mi parte para no verme reflejado nunca, en ningún sitio. Resultaba fácil mantenerse apartado de los espejos, pero las ventanas y tapacubos de los coches eran otro cantar. Cada vez que captaba una visión de mí mismo en una superficie así, me quedaba instantáneamente horrorizado, como si hubiera visto un monstruo. Claro está que en seguida me daba cuenta de que el monstruo era yo, y solamente yo, otra vez, y no tengo palabras para describir la pena que aquello me causaba. De modo que se me ocurrió un pequeño truco mental: cuando esto sucedía, en lugar de decir «soy yo» y estallar en sollozos, decía «es él» y salía corriendo.
Sam Savage - Firmin
Sam Savage - Firmin
viernes, 4 de junio de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio.
Julio Cortázar - Rayuela (capítulo 1)
Julio Cortázar - Rayuela (capítulo 1)
viernes, 14 de mayo de 2010
miércoles, 7 de abril de 2010
lunes, 5 de abril de 2010
Un lobo le dijo a un niño que con su carne tierna
iba a pasar el invierno.
El niño le dijo al lobo que sólo comiera una pierna
porque siendo aún tan tierno
iba a necesitar muy pronto que estuviera bien cebado
pues llegaría un momento
en que, aunque cojito, necesitaría un asado
de lobo como alimento.
Se miraron, se olisquearon y sintieron tanta pena
de tener que hacerse daño
que se pusieron de acuerdo para repetir la escena
evitándose el engaño
de que para sobrevivir dos personas que se quieran
sea siempre necesario
que, al margen de sus afectos, unos vivan y otros mueran.
(Y como corolario:)
Ambos murieron de hambre
Alberto Méndez - Los girasoles ciegos
iba a pasar el invierno.
El niño le dijo al lobo que sólo comiera una pierna
porque siendo aún tan tierno
iba a necesitar muy pronto que estuviera bien cebado
pues llegaría un momento
en que, aunque cojito, necesitaría un asado
de lobo como alimento.
Se miraron, se olisquearon y sintieron tanta pena
de tener que hacerse daño
que se pusieron de acuerdo para repetir la escena
evitándose el engaño
de que para sobrevivir dos personas que se quieran
sea siempre necesario
que, al margen de sus afectos, unos vivan y otros mueran.
(Y como corolario:)
Ambos murieron de hambre
Alberto Méndez - Los girasoles ciegos
sábado, 3 de abril de 2010
La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño, son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no han tomado precauciones.
Albert Camus - La peste
Albert Camus - La peste
jueves, 1 de abril de 2010
martes, 30 de marzo de 2010
Ambos descubrieron al mismo tiempo que allí siempre era marzo y siempre era lunes, y entonces comprendieron que José Arcadio Buendía no estaba tan loco como contaba la familia, sino que era el único que había dispuesto de bastante lucidez para vislumbrar la verdad de que también el tiempo sufría tropiezos y accidentes, y podía por tanto astillarse y dejar en un cuarto una fracción eternizada.
Gabriel García Márquez - Cien años de soledad
Gabriel García Márquez - Cien años de soledad
viernes, 26 de marzo de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
Aunque Petrona no había cultivado su sentimiento estético en el arte, en cambio tenía desarrollado el sentido estético de la vida, en ciertos aspectos del comportamiento humano. [...] Tenía el concepto de lo que era lindo y de lo que era feo, de lo que estaba bien y de lo que estaba mal. Y todo esto sintetizado en la palabra "papelón": se trataba de hacerlo o de no hacerlo.
Felisberto Hernández - Por los tiempos de Clemente Colling
Felisberto Hernández - Por los tiempos de Clemente Colling
sábado, 20 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
viernes, 12 de marzo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
... pero no le echaba la culpa a su trastabillante vejez [...] sino a algo que ella misma no lograba definir pero que concebía confusamente como un progresivo desgaste del tiempo. "Los años de ahora ya no vienen como los de antes", solía decir, sintiendo que la realidad cotidiana se le escapaba de las manos.
Gabriel García Márquez - Cien años de soledad
Gabriel García Márquez - Cien años de soledad
lunes, 8 de marzo de 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
domingo, 28 de febrero de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
¿Quién menoscaba mis bienes?
Desdenes
Y ¿quién aumenta mis duelos?
Los celos
Y ¿quién prueba mi paciencia?
Ausencia
De ese modo, en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
Amor
y ¿quién mi gloria repuna?
Fortuna
Y ¿quién consiente en mi duelo?
El Cielo
De ese modo, yo recelo
morir de este mal extraño,
pues se aúnan, en mi daño,
Amor, Fortuna y el Cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
La muerte
Y el bien de Amor, ¿quién le alcanza?
Mudanza
Y sus males, ¿quién los cura?
Locura
De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.
Miguel de Cervantes Saavedra - Don Quijote de la Mancha
Desdenes
Y ¿quién aumenta mis duelos?
Los celos
Y ¿quién prueba mi paciencia?
Ausencia
De ese modo, en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
Amor
y ¿quién mi gloria repuna?
Fortuna
Y ¿quién consiente en mi duelo?
El Cielo
De ese modo, yo recelo
morir de este mal extraño,
pues se aúnan, en mi daño,
Amor, Fortuna y el Cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
La muerte
Y el bien de Amor, ¿quién le alcanza?
Mudanza
Y sus males, ¿quién los cura?
Locura
De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.
Miguel de Cervantes Saavedra - Don Quijote de la Mancha
lunes, 22 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Pero yo tenía predisposición a quedarme demasiado tiempo en cualquier inercia y esa mañana me costaba mucho levantarme. La mañana era luminosa y límpida. Yo me había despertado muy cerca de ella porque mi habitación era un largo altillo que quedaba muy próximo a una claraboya y ésta daba directamente al cielo y a la mañana. Al despertarme había pensado en el Carnaval(*) y había sentido el día; era de esos que hacen decir a alguno de la familia, que el día es lindo, que sería lindo ir a tal o cual lugar; y las voces se sentían con una sonoridad especial y uno se quedaba escuchando las voces. Después, el ánimo está como para levantarse despacio y se compensa la tarea de levantarse encendiendo un cigarrillo. La luz fuerte hace arrugar la cara para defender los ojos. Al arrugarse la cara se estira la boca como si se sonriera. De ahí a la sonrisa no hay nada. Y como la mañana está linda y se dice alguna broma y es el día, la hora y la oportunidad de reconciliarse con alguna cosa, entonces uno se queda con la sonrisa. Solamente se suspende cuando los labios se amontonan alrededor de la bombilla del mate amargo. Y así es como se hace tarde y tengo que salir apurado a buscar a Colling sin haber metido las manos en el Carnaval.
Felisberto Hernández - Por los tiempos de Clemente Colling
(*) Se refiere a la obra Carnaval, de Schumann.
Felisberto Hernández - Por los tiempos de Clemente Colling
(*) Se refiere a la obra Carnaval, de Schumann.
viernes, 19 de febrero de 2010
Desde siempre había sentido yo veneración por el mundo vegetal y en muchos años dedicados a viajar fui rastreando sus maravillas. Me era bien familiar ese instante en que el corazón se para cuando vislumbramos cómo van desplegándose los secretos que en sí encierra cada semilla.
Ernst Jünger - Sobre los acantilados de mármol
Ernst Jünger - Sobre los acantilados de mármol
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