lunes, 27 de junio de 2011

¡Un momento! Yo no soy un materialista. Sería una vulgaridad por mi parte, un desaire a la materia que tanto hace por salir de sí para no aburrirse.

Manuel Rivas - El lápiz del carpintero

martes, 21 de junio de 2011

-[...]Sin embargo, nosotros, los rusos, tenemos tambièn necesidad de dinero -agregué-, y por consiguiente nos alegramos sobremanera de que existan medios como, por ejemplo, la ruleta, merced a los cuales se puede uno enriquecer de pronto, en un par de horas, sin tomarse ningún trabajo. Esto nos seduce mucho; ¡pero como jugamos a lo que salga, sin tomarnos ningún trabajo, perdemos!
-Eso, hasta cierto punto, es verdad -observó satisfecho el francés.
-No, eso no es verdad. Y debería sentirse avergonzado de hablar así de su patria -dijo el general, con un tono severo e imponente.
-¡Qué me dice usted! -le respondí-. Aún no se sabe qué es peor: ¡si el escándalo ruso o el modo alemán de acumular fortuna mediante un trabajo honrado!

Fedor Dostoyevski - El jugador

lunes, 13 de junio de 2011

-Mi nombre es Stephen Dedalus.

Joyce. Inmediatamente olvidé los volcanes de Nicaragua. Joyce era la cota máxima de su borrachera. Cuando el Ulises asomaba su espléndida cabeza verbal, no había tiempo que perder. Una media docena de citas, luego el vómito.

Vlady Kociancich - La octava maravilla

lunes, 6 de junio de 2011

Sólo ellas sabían cuánto pesaba el hombre que amaban con locura, y que quizás las amara, pero al que habían tenido que seguir criando hasta el último suspiro, dándole de mamar, cambiándole los pañales embarrados, distrayéndolo con engañifas de madre para aliviarle el terror de salir por las mañanas a verle la cara a la realidad. Y sin embargo, cuando lo veían salir de la casa instigado por ellas mismas a tragarse el mundo, entonces eran ellas las que se quedaban con el terror de que el hombre no volviera nunca. Eso era la vida. El amor, si lo había, era una cosa aparte: otra vida.

Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera