-[...]Sin embargo, nosotros, los rusos, tenemos tambièn necesidad de dinero -agregué-, y por consiguiente nos alegramos sobremanera de que existan medios como, por ejemplo, la ruleta, merced a los cuales se puede uno enriquecer de pronto, en un par de horas, sin tomarse ningún trabajo. Esto nos seduce mucho; ¡pero como jugamos a lo que salga, sin tomarnos ningún trabajo, perdemos!
-Eso, hasta cierto punto, es verdad -observó satisfecho el francés.
-No, eso no es verdad. Y debería sentirse avergonzado de hablar así de su patria -dijo el general, con un tono severo e imponente.
-¡Qué me dice usted! -le respondí-. Aún no se sabe qué es peor: ¡si el escándalo ruso o el modo alemán de acumular fortuna mediante un trabajo honrado!
Fedor Dostoyevski - El jugador
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