[...]y ahora las dos escenas se superponen y complementan en mi memoria, por virtud de esas decoraciones distintas y análogas, como indicándome que en el Renacimiento hasta los sucesos abominables, si no se justifican en sí mismos, por lo menos se metamorfosean y embellecen estéticamente, como parte de la cresta de una gran ola triunfal que cubre todos los actos y amalgama en su promiscuidad lujosa a lo culpable con lo glorificador.
Manuel Mujica Láinez - Bomarzo
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