Su atención descontrolada se apretó en torno al monólogo que venía desde abajo, haciendo vibrar imperceptiblemente todos los objetos de la habitación. El rumor creció y Andrés, bastante molesto, trató de descifrar lo que su abuela decía. Pero al filtrarse por el viejo entablado del caserón, las palabras perdían su significado, la madera las despojaba de su contenido, dejándolas convertidas en espectros de palabras, sólo en ruido, en ese runruneo exasperante.
José Donoso - Coronación
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