Nosotros los escépticos también tenemos enemigos, tenemos a un Satanás que socava nuestras dudas y planta la semilla de la fe en los resquicios más taimados. De ese modo, matamos a los dioses, pero santificamos a quienes los reemplazan: profesores, artistas, mujeres hermosas.
Irvin Yalom - El día que Nietzsche lloró
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